domingo, 9 de octubre de 2011

Squier Stratocaster: mi otra guitarra eléctrica


Hace ya tiempo os mostré mis otras dos guitarras: la española Sonora, y la eléctrica Washburn. Ahora le toca el turno a mi otra eléctrica, una humilde Squier Stratocaster.

La historia de esta guitarra no es muy emocionante. La compré durante la última etapa en mi primer grupo, con la idea de dejármela en el local de ensayo y poder así dejarme la Washburn en casa y reservarla para los bolos. Además, no cargar con el bulto cada ensayo era algo que mi espalda agradecería.

La vi en una tienda de instrumentos musicales de Valencia, a la que fuimos mi novia (mi actual esposa) y yo una mañana de verano. Eran cerca de las 14 horas y estaban a punto de cerrar. Tuve tiempo de probarla un poco y convencerme de que podía servir a mis propósitos. Pero a la hora de pagar me vi en la situación de hacerlo con la tarjeta de débito, y abonar la comisión que me pedían en la tienda por hacerlo, o pagar en efectivo. Esta segunda opción era buena, de no ser porque el dependiente de la tienda estaba deseando cerrar, y no quería esperar a que cruzara la calle, sacara el dinero necesario del cajero automático, y volviera.


Yo lo que no quería era desembolsar esa comisión porque sí. De poco me sirvió decirle que venía aposta de lejos para adquirir esa guitarra. Yo perdí mi tiempo (al menos, en un principio), pero esa tienda perdió un cliente. De hecho, no he comprado jamás nada allí.


A sólo unos metros del lugar había (hay, todavía existen ambas) otra tienda de instrumentos musicales. A pesar de la hora, seguía abierta. Vimos en la puerta que su horario de la mañana terminaba a las 14:30. No lo dudamos y entramos a ver si había suerte y estaba la misma guitarra. Y así fue, con el mismo precio y hasta del mismo color. Y no tuvo ningún problema en cobrarme el precio tal cual con la tarjeta de débito.


Se dio la circunstancia de que me dejé olvidada en la tienda una bolsa con los accesorios de la guitarra (palanca y llaves allen para ajustar el puente). Y como vivo lejos de la capital, no podía acercarme en los próximos días. Pero una tarde, a la salida de un ensayo con el grupo, llamé por teléfono para avisar de que iba a por ella, paré el coche en medio de la calle (el semáforo estaba en rojo y es de los largos en ponerse verde), porque no se puede aparcar, cogí la bolsita, les di las gracias y me fui.

A esta tienda sí he vuelto a ir. Lo último fue un juego de cuerdas, que Carlos y Európides me acompañaron a comprar, durante la quedada de este verano.


Sobre la Squier poco más puedo decir: no fue tocada en ningún bolo, aunque viajó de "reserva" en el último. Me gustó su aspecto y su sonido directo (sin enchufar) en la tienda, y su sonido amplificado es bonito, a pesar de ser una guitarra barata, sobre todo en la pastilla del puente. Pastilla que, dicho sea de paso, tiene un problema de microfonía que algún día me gustaría solucionar. Pero no corre prisa.


Hacer que ruja esta guitarra con distorsión es más complicado que con la Washburn. Recuerdo haber tenido bastantes problemas de acoples en el local con ella, al tener que subir más de la cuenta el drive del ampli. En la actualidad me reservo esta guitarra casi exclusivamente para partes limpias en el home estudio.

Aunque la Squier jamás se ha estrenado en directo, seguramente la habéis escuchado en alguno de mis temas. A continuación dejo una pequeña lista, que espero que irá creciendo, de las intervenciones de estudio en las que va tomando parte.

La guitarra Squier Stratocaster suena en:

  • Musa Soñando: en segundo plano, apoyando a la Sonora, y doblando las terceras en algunos momentos.
  • Paz Interior: guitarra rítmica de la derecha y, en la última armonía de guitarras, la de la izquierda.
Si tenéis curiosidad, en los artículos de las otras dos guitarras ya publicados, he actualizado las respectivas entradas (Sonora | Wasburn) con los temas en los que han sonado, al igual que lo que he hecho en este post.

3 comentarios:

  1. Recuerdo que me contaste la historia aquel feliz día. Luego si cierran también le echaran la culpa a la crisis.

    Saludos.

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  2. Que tal.

    Viendola sin poderla tocar tnego que decir que el sunburst es de los mejores terminados del mundo!

    He escuchado los track de tu disco y tengo que decir que suena bastante bien, aunque claro, lo que importa es el músico! ; )

    Las squiers son guitarras nobles a veces te toca una muy buena guitarra sobre todo en las series Afinity, en Ultrasónico/Pelota de Playa tenemos buenas experiencias con la marca, Jossy tiene una Fat Strat y yo tengo una "reconstruida-cuerpo de una-brazo de otra" que armo Juan @KDC113 que suenan de lo mejor!

    Saludos amigos!

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  3. Hola, Carlos

    Además recuerdo que una vez les llevé un cliente, un compañero del grupo que les compró un amplificador. Obviamente, eso fue antes de aquel día... En fin, si así "miman" a todos sus clientes, allá ellos.

    ¿Qué tal, Mijel?

    Creo que precisamente ese detalle (sunburst)es lo que más me llamó la atención de la guitarra, que para el precio que tenía, la hacía bonita. ¡Y eso que no soy amante precisamente de las stratos y derivados :D

    Yo también tengo una grata experiencia con ella, especialmente con su sonido. Lástima lo de la pastilla del mástil, aunque tiene arreglo.

    Me suena haber leído algo sobre la historia de tu reconstruida en alguno de tus blogs... ¿Puede ser?

    Un saludo a los dos y gracias por comentar ;)

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